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Jueza falla a favor de la discriminación positiva que aplica Harvard

Una juez federal de Boston ha fallado a favor de Harvard en el juicio en el que se dirimía si la prestigiosa universidad discriminaba de forma intencionada a algunos estudiantes debido a su raza, lo que supone una gran victoria para el prestigioso centro educativo. El fallo llega después de que el otoño pasado se iniciase un proceso histórico que ponía en tela de juicio la discriminación positiva, en inglés llamada “acción afirmativa”, y que busca mejorar las oportunidades de grupos como las mujeres y las minorías, que históricamente han quedado excluidas de la sociedad norteamericana.

La juez Allison Burroughs ha fallado a favor de la universidad alegando que “el programa de admisiones de Harvard es constitucional” y que garantizar “la diversidad en Harvard depende, en parte, en admisiones que tienen en cuenta la raza”. La demanda contra el centro educativo fue interpuesta por Students for Fair Admissions (SFFA, por sus siglas en inglés, Estudiantes a favor de Admisiones Justas), un grupo que representa a solicitantes asiático-estadounidenses que consideran que Harvard viola sus derechos civiles al rechazar su entrada por discriminación racial para facilitar así el acceso a otras minorías, como los negros o los latinos. Alegan estos solicitantes que teniendo mejores notas, la baza de la raza jugó en su contra. Expertos legales citados por medios estadounidenses aseguraban que SFFA recurrirá la sentencia, con la intención final de llegar al Tribunal Supremo.

Ese es el objetivo último de Edward Blum, activista al frente de la organización que acusaba a Harvard de discriminar a los asiáticos. Este conservador, que lleva años concibiendo una serie de demandas contra políticas que incluyen la raza como factor de corte, es una fábrica de encontrar demandantes que se ajusten a su causa para sumar victoria tras victoria con el fin último de borrar cualquier rastro de discriminación racial positiva del día a día estadounidense.

El grupo de estudiantes que demandó a Harvard por discriminar a los asiático-estadounidenses en el proceso de admisión insistió durante la vista el año pasado que el juicio se centraba en el trato dado a los postulantes en una sola universidad y que el futuro de la discriminación positiva no era lo que estaba siendo juzgado.

Blum, quien ya ha logrado llevar dos de sus casos ante la mayor autoridad jurídica del país, sí trabaja para acabar con décadas de acción positiva. Con los dos últimos jueces nombrados para el Supremo por Donald Trump (Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh), la discriminación positiva está en peligro. A su vez, la ofensiva trumpista contra la discriminación positiva fue respaldada al inicio del mandato de Trump por su entonces secretario de Justicia, Jeff Sessions, quien se alineó con los estudiantes demandantes y cuestionó la legalidad de las prácticas que seguía la prestigiosa institución para facilitar el acceso a aquellas minorías, al considerar que creaban una desventaja y reforzaba estereotipos.

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